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Mostrando entradas de octubre, 2015

Tiovivo o carrusel

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Hacía mucho que no me subía a un tiovivo y aquel día me lo pidió por favor; que no se sentía segura, que aún era pequeña para viajar sola en un cohete como aquel. Muy alegremente me subí y al lado del cohete esperé ilusionada el comienzo de la atracción. Las primeras vueltas fueron geniales pero poco a poco, la repetición de los rostros que saludaban y la falta de cohete personal, allí de pie, convirtió la experiencia en un calvario. Me mareaba y además la cara se me había quedado con una sonrisa fosilizada que no podia quitar. Para colmo tú también llorabas, el cohete del tiovivo era muchísimo más real y desde luego peor que los que te creas de mil y una formas, en los lugares más insospechados.  Pero bueno, me sirvió para entender lo difícil que es bajarte de un círculo en movimiento, o lo fácil que es estar dando vueltas a lo mismo durante mucho tiempo. Yo miraba como podía al dueño de la atracción para que aquello se acabara pero el hombre parecía no darse cuenta de mi horror, o es…

Gurutxi

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Como una montaña con pies enormes, desparramando por el mundo su falta de complejos, su espontaneidad, su sabiduría, sus conocimientos. Con actitud atípica que puede desconcertar. Como un río, que todo lo comprende y abraza. Goloso como un oso, Puro corazón Visita del año
Tampones de goma eva y boli

Butterfly

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Una suave brisa remueve las hojas secas que se cayeron de la planta que está en el antiguo molino de piedra.  Son hermosas, ligeras, suaves, parecen de papel.  Caída libre con balanceo. ¡Insólito!, unas remontan su vuelo ... !eran mariposas!
Mariposas a bolígrafo

La huella de la lobezna

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Creo que ya es demasiado tarde. Casi no puedo recordar la intensidad de nuestros encuentros.
Aquella vez, la primera, creo que estabas avisándome, y luego, cuando me sucedió tal y como me mostraste me sorprendí, tú tan alerta y yo tan vulnerable.
Tú, que poco a poco me dabas la impresión de que te separabas de mí, de que te ibas despidiendo a tu manera animal. Hasta sentía pena al decirte adiós después de todo aquello que nos unió. Aquellos momentos inolvidables en los que cogiste las riendas de mi cuerpo y mi mente replegada no pudo contigo transformándome de ese modo en la loba aullando de los bosques.
Ahora me descubro bicéfala, sé que estarás siempre conmigo y que cuando te necesite ocuparás amablemente mi lugar. Yo también soy tú. Tú eras yo. Yo soy esaaaaaaa.                            Foto de la huella de una hoja en el hormigón