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Mostrando entradas de diciembre, 2015

Sobre las hadas monstruo y la petición de ayuda

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Cuando llegas a ese lugar parece todo más cálido y agradable, incluso el invierno. Lamentablemente la sutileza del sarpullido no significa que no exista. Cuando lo encuentras, te atraviesa la piel y al ser más sibilino es más fácil que pase desapercibido. Por ello conviene observar con tranquilidad y poder ver de este modo lo que acecha, preparándome para el próximo viaje.
Una vez hechas las maletas, me dispongo a indagar pero me doy cuenta de que estoy sin equipaje. No me sirve de nada ya que todo es completamente nuevo. Al final pequeñas cosas casi inocentes me pueden transformar, si no introduzco la mente en el meollo, en una niña aterrorizada en una esquina de ninguna parte. Pero la idea es indagar, descubrir y tratar de ver el medio de transporte que me lleva allí.
-¿Pero qué te pasa? ¿Por qué estás ahí? ¿Qué es lo que te asusta? ¿No ves que no hay monstruos?
-¿Cómo que no hay? ¿Y eso que hay ahí qué es?
-Pero mujer, si es un hada, tú misma la has dibujado y es tremendamente hermosa…

El tiempo es elástico

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Desde aquí…
puedo ir a mi infancia
y regalarme un caramelo
De joven,
me fui a la vejez
y sorprendida de todo volví
El tiempo es elástico
desde aquí                                         Dibujo a boli de George Bess, del catálogo personal de Patxi


Sobre la derrota

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El concepto militar no me gustaba, o me hacía daño, o equivocadamente me perturbaba paralizándome al escucharlo o al decírmelo. 
Es curioso como determinados significados se instalan en el lenguaje cotidiano con total impunidad. Ese es el caso de la derrota: vencimiento, desgracia, retirada, sometimiento, fracaso, pérdida…
Sin embargo, en el mundo náutico significa algo muy diferente. ¿Por qué no lo utilizamos con igual naturalidad? ¿qué es lo que sucede para que uno ocupe el espacio simbólico del otro en nuestro día a día? ¿hasta qué punto refleja una actitud social, un complejo, una rigidez o un complot?
¡Ya está bien!, me encanta sentirme derrotada, siempre es una sorpresa. Saber que para llegar de un punto X a otro digamos G, voy a tener que perder el rumbo inevitablemente. Las corrientes, el viento, los caprichos de la naturaleza, mis propias decisiones. En mi opinión es la única forma de poder descubrir nuevos itinerarios.
Como cuando después de haber hecho muchas veces el mismo rec…